Al anochecer, las autoridades japonesas redujeron la alerta de tsunami, aunque mantuvieron aviso por olas de hasta un metro en la costa nororiental del Pacífico.
Imágenes de la cadena NHK no mostraron daños visibles en puertos de Iwate, pero se advirtió que podrían registrarse réplicas más fuertes en los próximos días.
La primera ministra Sanae Takaichi pidió a la población evacuar hacia zonas seguras y confirmó la creación de un equipo de gestión de crisis.
Japón, ubicado en el “Anillo de Fuego” del Pacífico, registra alrededor de 1,500 temblores al año, lo que representa cerca del 18% de los sismos mundiales.
El país mantiene vivo el recuerdo del terremoto de magnitud 9,0 de 2011, que provocó un tsunami con 18,500 muertos o desaparecidos y el desastre nuclear de Fukushima.
En 2024, la agencia meteorológica emitió un aviso especial sobre un posible “megaterremoto” en la Fosa de Nankai, donde la placa del Mar de Filipinas se subduce bajo Japón.
El gobierno estima que un sismo en esa zona podría causar hasta 298,000 muertes y daños por valor de 2 billones de dólares, con un tsunami devastador.
Las autoridades reiteraron que la vigilancia continuará durante la semana y pidieron a la población mantenerse alerta ante posibles réplicas y nuevas afectaciones en la región.

