El Segundo Informe Estratégico de la Cuenca del Alto Atoyac advierte que la cadena de proveeduría de Volkswagen en Puebla y Tlaxcala dispersa impactos ambientales.
El documento ubica a Puebla, San Martín Texmelucan, Cuautlancingo, Cholulas y el río Alseseca dentro de una red hidrológica e industrial que arrastra contaminantes hacia el Atoyac.
La Zona 6 Puebla, sectorizada por Conagua, concentra 28.36 toneladas diarias de materia orgánica y es considerada una de las áreas más preocupantes.
El informe señala que, desde la industria textil hasta la automotriz, la región pasó de ser nodo textil a convertirse en polo industrial nacional.
La cadena de Volkswagen se organiza en siete ramas: electrónicos, eléctricos, piezas metálicas, plásticos, textiles, químicos y otros, dispersando procesos industriales y sus impactos ambientales.
San Martín Texmelucan y Cuautlancingo aparecen como puntos críticos, con incrementos en metales como cadmio, aluminio y hierro vinculados a autopartes y petroquímica.
El diagnóstico sobre Demanda Química de Oxígeno revela descargas industriales que superan los mil miligramos por litro, muy por encima de los límites permitidos.
La RESA Valle de Puebla registra 6,789 unidades económicas, pero el RETC reporta sólo 17 sustancias emitidas, lo que evidencia un subregistro preocupante.
El informe concluye que la contaminación es resultado de un modelo que socializa riesgos y privatiza ganancias, exigiendo inspección estricta y participación comunitaria.
