El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos afirmó que el caso contra Rubén Rocha Moya “es sólo el principio”.
El mensaje en X advirtió que “los días de impunidad para los narcoterroristas han terminado”, vinculando al gobernador de Sinaloa con tráfico de drogas.
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó con firmeza, señalando que la Fiscalía General deberá proceder si existen pruebas contundentes e irrefutables contra Rocha Moya y otros funcionarios.
En su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que sin pruebas claras las imputaciones del Departamento de Justicia tienen un objetivo político.
Advirtió que México no permitirá intromisión extranjera en decisiones que competen exclusivamente al pueblo, defendiendo la soberanía nacional frente a acusaciones internacionales.
El proceso iniciado en Nueva York contra Rocha Moya ha desatado nuevas tensiones entre México y la administración de Donald Trump.
Sheinbaum recordó que operativos conjuntos han beneficiado a ambos países, como decomisos de armas en la frontera, y pidió mantener coordinación respetuosa.
La mandataria insistió en que cualquier denuncia debe estar acompañada de pruebas verificadas por la Fiscalía General de la República.
El caso Rocha Moya se perfila como un nuevo punto de fricción en la relación bilateral, con impacto político y diplomático en México.
