Habitantes de comunidades veracruzanas protestaron por las consecuencias de un derrame de petróleo en el Golfo de México, exigiendo acciones inmediatas para reparar daños ambientales.
Obet Hernández, integrante del pueblo nahua, denunció olores intensos de hidrocarburo y criticó la falta de respuesta oficial ante la crisis socioambiental.
La Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México reportó afectaciones en 933 kilómetros de costa, documentando manchas de chapapote en cerca de cien lugares.
Organizaciones civiles señalaron que el derrame inició en febrero y acusaron a las autoridades de incumplir el Plan Nacional de Contingencias sobre Derrames de Hidrocarburos.
Greenpeace México identificó el origen en un ducto de Pemex en Cantarell, conectando la plataforma Akal-C con la terminal marítima de Dos Bocas.
Los impactos incluyen daños a corales, manglares y especies comerciales como peces y ostiones, afectando directamente la economía de pescadores en Veracruz y Tabasco.
Investigadores de la UNAM alertaron sobre riesgos para el sistema arrecifal Banco de Campeche, aunque aún no se han realizado estudios completos en la zona.
Las comunidades denunciaron que las limpiezas oficiales se concentraron en playas turísticas, dejando residuos en áreas habitadas y afectando la salud de pobladores costeros.
Además, criticaron que las compensaciones económicas excluyen a pescadores independientes, limitando el apoyo a quienes están registrados en cooperativas oficiales.
Organizaciones ambientales coincidieron en que la prevención hubiera evitado consecuencias graves, subrayando la necesidad de mantenimiento y alertas tempranas en la extracción de hidrocarburos.
