El gobierno de España, encabezado por Pedro Sánchez, decretó el cierre de su espacio aéreo a cualquier vuelo militar con destino a la guerra contra Irán, emprendida por Estados Unidos e Israel.
La medida incluye la prohibición de utilizar las bases de Rota y Morón de la Frontera, en Andalucía, y restringe el tránsito de aeronaves de cualquier país si su objetivo es participar en bombardeos contra Irán.
La decisión se tomó tras denuncias de medios que señalaron escalas de aviones estadounidenses en territorio español vinculadas al operativo bélico.
El canciller José Manuel Albares calificó la guerra como “iniciada en contra del derecho internacional” y aseguró que España no recibirá sanciones por esta restricción.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que el conflicto es “profundamente ilegal e injusto”.
Desde Washington, un funcionario de la administración de Donald Trump respondió que las fuerzas armadas estadounidenses cumplen sus objetivos sin necesidad de apoyo español.
El secretario de Estado, Marco Rubio, criticó que un país miembro de la OTAN niegue el uso de su espacio aéreo y bases, cuestionando el beneficio para Estados Unidos.
La crítica apunta a que España busca marcar distancia frente a una guerra considerada ilegítima, reforzando su postura de respeto al derecho internacional, aunque la tensión con aliados de la OTAN podría intensificarse.
