Amanda Ungaro, exmodelo brasileña, reveló que viajó en 2002 en el avión privado de Jeffrey Epstein, conocido como Lolita Express.
Tenía 17 años y recuerda haber visto unas 30 chicas, muchas de ellas adolescentes de entre 14 y 16 años.
Ungaro relató que las jóvenes parecían estudiantes más que modelos, y varias mostraban cercanía con Epstein y Ghislaine Maxwell durante el vuelo.
Jean-Luc Brunel, agente francés señalado como reclutador de Epstein, la llevó al avión y trató de minimizar su incomodidad ante la presencia de menores.
La exmodelo narró que Brunel intentó que guardara un paquete sospechoso en su bolso, que ella identificó como droga, aumentando su sensación de peligro.
Amanda Ungaro permaneció aislada durante el viaje, observando cómo algunas chicas se sentaban en el regazo de Epstein y acompañaban a Maxwell al fondo del avión.
La crítica apunta a que el testimonio ilustra la vulnerabilidad de adolescentes en un entorno controlado por adultos poderosos, donde la explotación era normalizada.
El caso refuerza la magnitud de la red de abusos de Epstein, que involucró agentes, empresarios y figuras de la élite internacional.
