Donald Trump aseguró que Estados Unidos pospuso ataques contra plantas de energía iraníes tras mantener “muy buenas” conversaciones con Teherán para resolver la guerra.
La prensa estatal iraní desmintió cualquier contacto, señalando que no existen negociaciones y acusando a Washington de manipular precios del petróleo y mercados financieros.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmó que las declaraciones de Trump son noticias falsas utilizadas para reducir precios de la energía.
La cancillería de Irán reiteró que no hay conversaciones y que las afirmaciones buscan ganar tiempo para planes militares estadounidenses en Medio Oriente.
La embajada iraní en Kabul calificó la decisión de Trump de aplazar ataques como respuesta a una advertencia firme sobre posibles represalias.
El anuncio provocó un desplome de más del 10 % en precios del petróleo y reactivó bolsas internacionales, sensibles al vaivén del conflicto.
Trump explicó en Truth Social que las conversaciones continuarían durante la semana y ordenó al Pentágono retrasar ataques por cinco días.
El ultimátum previo amenazaba con “aniquilar” centrales eléctricas si Irán no reabría el estrecho de Ormuz, cerrado desde el inicio de la guerra.
Teherán respondió con amenazas de minar accesos en el Golfo y atacar infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización de agua de Estados Unidos e Israel.
La crítica apunta a que la contradicción entre discursos refleja un juego estratégico donde la narrativa pública impacta directamente en mercados energéticos y percepción internacional.
