El Organismo Internacional de Energía Atómica informó que un proyectil impactó la central nuclear de Bushehr, aunque Irán aseguró que no hubo daños ni heridos.
El director del OIEA, Rafael Grossi, pidió máxima moderación para evitar riesgos nucleares durante el conflicto, subrayando la gravedad de los ataques en instalaciones sensibles.
Donald Trump afirmó que Irán entregó un “regalo muy grande” relacionado con el estrecho de Ormuz y aseguró que se negocia un acuerdo con Teherán.
Medios iraníes negaron cualquier contacto, acusando a Washington de difundir noticias falsas para manipular precios del petróleo y ganar tiempo en sus planes militares.
Mientras tanto, Washington prepara el despliegue de la 82ª División Aerotransportada, con 3,000 efectivos listos para operaciones terrestres en Oriente Medio, según fuentes militares.
El Pentágono evalúa su participación en apoyo a ataques iniciados el 28 de febrero junto a Israel, aumentando la presión en la región.
Trump compartió un mensaje del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien ofreció mediar entre Estados Unidos e Irán para facilitar conversaciones de paz.
La crítica apunta a que la narrativa contradictoria entre Washington y Teherán refleja un juego estratégico donde la diplomacia, la amenaza militar y los mercados energéticos se entrelazan.
El despliegue militar, sumado a la oferta de mediación paquistaní, muestra que el conflicto se mueve entre la posibilidad de diálogo y la escalada bélica.
