El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que las fuerzas armadas se preparan para una posible agresión militar de Estados Unidos.
En entrevista con NBC News, subrayó que Cuba “no tiene disputa” con Washington, pero sería ingenuo no prever escenarios de confrontación.
Fernández recalcó que el país es pacífico y no representa amenaza alguna, aunque mantiene disposición a movilizarse como nación ante cualquier ataque.
El funcionario insistió en que Cuba está abierta al diálogo, pero tiene derecho a protegerse frente al bloqueo y las presiones estadounidenses.
Las declaraciones se difundieron mientras la isla enfrentaba su segundo apagón nacional en menos de una semana, agravado por infraestructura envejecida y restricciones de combustible.
El ministro de Energía reportó una “desconexión total” del sistema eléctrico, afectando a casi 10 millones de habitantes, aunque algunas zonas de La Habana recuperaron servicio.
Fernández expresó confianza en que el boicot energético impuesto por Estados Unidos no podrá mantenerse indefinidamente y que el suministro de combustible llegará por otras vías.
Las tensiones aumentaron tras la captura de Nicolás Maduro en enero, cuando Donald Trump y Marco Rubio advirtieron que Cuba podría ser el siguiente objetivo militar.
La crítica apunta a que las declaraciones reflejan un clima de incertidumbre regional, donde la energía y la política exterior se entrelazan con advertencias de intervención.
