Los primeros 120 integrantes del convoy internacional Nuestra América llegaron a La Habana con cinco toneladas de insumos médicos, recibidos por el presidente Miguel Díaz-Canel.
El mandatario agradeció la asistencia y la calificó como “la ternura de los pueblos”, destacando la solidaridad internacional frente al bloqueo y la crisis energética.
La iniciativa, respaldada por Greta Thunberg, prevé entregar más de 20 toneladas de alimentos, medicinas y equipos de energía solar en los próximos días.
El fin de semana arribará una flotilla desde México, mientras otros grupos partirán desde Miami y Chile con cargamentos adicionales de ayuda humanitaria.
En paralelo, Cuba espera la llegada de petroleros con gas ruso y crudo, pese a sanciones internacionales, lo que refuerza su resistencia frente al cerco energético.
El canciller Bruno Rodríguez reiteró que las presiones de Estados Unidos no mellarán la soberanía ni la creatividad del pueblo cubano para enfrentar el bloqueo.
En este contexto, Costa Rica anunció el cierre de su embajada en La Habana, decisión que Cuba atribuyó a presiones de Washington.
Díaz-Canel calificó la medida como “acto inamistoso”, mientras el presidente costarricense Rodrigo Chaves argumentó que no reconoce la legitimidad del régimen comunista por su represión interna.
La crítica apunta a que la llegada del convoy simboliza apoyo internacional a Cuba, pero también evidencia la creciente polarización diplomática en América Latina.
El contraste entre solidaridad ciudadana y aislamiento político refleja la compleja batalla de La Habana por sostener legitimidad y resistir presiones externas.
