El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego ha perdido definitivamente su pulso contra la Hacienda pública mexicana. Después de más de 15 años de litigios fiscales, el dueño de TV Azteca y Grupo Elektra desembolsó este jueves los primeros 10,400 millones de pesos y se comprometió a pagar en total 32,133 millones, cifra que representa un 37% menos del monto original fijado por el Estado, que ascendía a 51,000 millones con recargos.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) confirmó el acuerdo, que permitirá al empresario cubrir el resto del pago en 18 plazos. Aunque Grupo Salinas manifestó su desacuerdo con Hacienda, aseguró que busca “dar vuelta a la página” y concentrarse en seguir creando valor para México.
La resolución supone una victoria histórica para la Hacienda mexicana, que llevaba casi dos décadas sin lograr resultados palpables en este caso. La renovación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia y la reforma al recurso de amparo, diseñada para limitar las maniobras de los grandes deudores fiscales, fueron claves para destrabar el conflicto.
El magnate había amagado con llevar la disputa hasta instancias internacionales, incluso con una denuncia ante la CIDH por “persecución política”. Sin embargo, en el plano nacional decidió transigir, logrando al menos reducir el monto final por debajo de los 36,000 millones que dieron origen a los pleitos fiscales.
En redes sociales, Salinas Pliego afirmó: “Hoy comienza una nueva etapa. Optimismo y voluntad. Habrá grandes resultados”. No obstante, el desenlace tiene un fuerte tinte político, dado el enfrentamiento público que mantuvo con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque no ha despejado las dudas sobre una posible candidatura presidencial en 2030, el empresario se mantiene como una figura mediática y opositora visible. Su derrota fiscal marca un precedente en la recaudación mexicana y cierra uno de los litigios más prolongados de la historia reciente.
