El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde escucharon los cargos en su contra y se declararon “no culpables”. En su primera aparición pública desde que fue capturado por fuerzas armadas estadounidenses, Maduro denunció que fue “secuestrado” y aseguró que se considera “un prisionero de guerra”.
Lectura de cargos y acusaciones
El juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, leyó los cuatro cargos criminales:
- Conspiración de narcoterrorismo.
- Importación de cocaína.
- Posesión de ametralladoras.
- Uso de otros “instrumentos destructivos”.
La acusación, elaborada inicialmente en 2020 y actualizada por el Departamento de Justicia, sostiene que Maduro encabezó un “gobierno corrupto e ilegítimo” que durante décadas protegió y promovió actividades ilegales, incluyendo vínculos con el cártel de Sinaloa, Los Zetas, Tren de Aragua, las FARC y el ELN.
Defensa y reclamos legales
Maduro insistió en que sigue siendo el “presidente constitucional de Venezuela” y pidió que se le reconozcan derechos bajo la Convención de Ginebra. Su abogado, Barry Pollack, conocido por defender a Julian Assange, cuestionó la legalidad del “secuestro militar” y solicitó atención médica para su cliente.
Flores, identificada como “primera dama”, también se declaró inocente. Su abogado, Mark Donnelly, informó que sufrió heridas significativas, incluyendo golpes en la cabeza y costillas. El juez ordenó atención médica y garantizó el derecho a visitas consulares.
Reacciones y próxima audiencia
Frente al tribunal, unos 150 manifestantes protestaron contra la intervención estadounidense en Venezuela, mientras un grupo menor celebró el arresto.
Maduro y Flores fueron trasladados en helicóptero desde la cárcel federal en Brooklyn y regresaron allí tras la audiencia. El juez programó la próxima sesión para el 17 de marzo de 2026.
