El gobierno de Ucrania negó este martes 30 de diciembre de 2025 haber lanzado un ataque con drones contra una de las residencias del presidente ruso Vladímir Putin, ubicada en la región de Novgorod, entre Moscú y San Petersburgo.
Declaraciones de Kiev
El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sibiga, afirmó en la red social X que Rusia no ha presentado “pruebas plausibles” que respalden sus acusaciones: “Ha pasado casi un día y Rusia aún no ha proporcionado pruebas plausibles de sus afirmaciones. Y no lo harán. Porque no hay ninguna. No se produjo ningún ataque de ese tipo”.
Sibiga lamentó además las condenas emitidas por Emiratos Árabes Unidos, India y Pakistán, señalando que tales reacciones “solo sirven a la propaganda rusa” y pueden “socavar el proceso de paz constructivo que actualmente avanza”.
Versión del Kremlin
El lunes, Rusia acusó a Ucrania de haber lanzado 91 drones contra una residencia oficial de Putin. Posteriormente, el Kremlin informó que Putin comunicó lo ocurrido al presidente estadounidense Donald Trump en una llamada telefónica, adelantando que el supuesto ataque “no quedaría sin respuesta”.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que todos los drones fueron derribados por el sistema de defensa aérea y que, por ello, no habría necesidad de mostrar pruebas: “No creo que deba haber pruebas si se lleva a cabo un ataque tan masivo que fue neutralizado”.
Impacto en las negociaciones
El Kremlin aseguró que su postura en las negociaciones sobre el conflicto en Ucrania sufrirá un “endurecimiento” tras el presunto ataque, aunque no detalló en qué consistirá dicho cambio. Peskov añadió que, al igual que en ocasiones anteriores, la estrategia rusa “no se hará pública”.
Contexto diplomático
El incidente ocurre en medio de un proceso de diálogo impulsado por Estados Unidos y Ucrania para avanzar hacia un acuerdo de paz. La falta de pruebas sobre el supuesto ataque genera dudas sobre la veracidad de las acusaciones rusas y añade tensión al escenario diplomático.
