El director del FBI, Kash Patel, reveló que el 85% de los 300 presuntos terroristas identificados en 2014 ingresaron a Estados Unidos por la frontera norte, es decir, el límite con Canadá.
Una década después, en 2025, la tendencia persistió: el 64% de 100 casos registrados utilizaron la misma ruta, pese a los avances tecnológicos y de vigilancia.
Durante una conferencia en Washington, Patel reconoció que México «sí ayudó a cerrar la frontera sur» mediante operativos conjuntos, lo que habría desplazado el riesgo hacia el norte.
Los datos, expuestos en un reporte clasificado filtrado a medios, cuestionan la narrativa tradicional que ubica a la frontera sur (con México) como principal foco de amenazas. «Este es un recordatorio de que el terrorismo no tiene una sola ruta», advirtió Patel, sin especificar nacionalidades de los sospechosos, aunque mencionó «vínculos con grupos trasnacionales». Las declaraciones coinciden con informes de inteligencia que señalan un aumento de redes de tráfico humano y documentación falsa en la región canadiense, aprovechando bosques y zonas poco vigiladas.
Reacciones y colaboración binacional mencionada por el director del FBI
El gobierno mexicano evitó pronunciarse oficialmente, pero fuentes de la Secretaría de Seguridad confirmaron a Puebla News que la cooperación con EU «sigue activa».
Especialmente en intercambio de datos y capacitación de agentes. Mientras, Ottawa anunció reforzar puntos clave con drones y sensores térmicos.
Expertos como Laura Méndez, analista geopolítica, advierten: «El norte siempre fue visto como seguro por su baja densidad migratoria, pero hoy es un flanco expuesto. Esto exige una estrategia trilateral».
Contexto político
El informe llega en un momento álgido: el Congreso estadounidense debate un presupuesto récord para seguridad fronteriza, mientras grupos conservadores exigen extender el muro con México al norte. Críticos, sin embargo, acusan a Patel de «sobredimensionar» cifras para justificar fondos. ¿Qué revelan los datos? En 2014, 255 de 300 casos entraron por Canadá; en 2025, 64 de 100. Aunque el número total bajó, la proporción sigue siendo preocupante.
Mientras las autoridades ajustan protocolos, la pregunta persiste: ¿es posible blindar una frontera de 8,891 km con Canadá sin afectar el comercio y la movilidad legal? Para Patel, la clave está en «inteligencia artificial y alianzas sólidas». La polémica, no obstante, reabre el debate sobre los costos de la seguridad en América del Norte.
