Un nuevo estudio de Oxfam reveló que en América Latina y el Caribe los superricos, con fortunas superiores a los 1,000 millones de dólares, pagan menos de 20% de sus ingresos en impuestos, mientras que la población más pobre contribuye con casi la mitad de los suyos.
Desigualdad fiscal en la región
El informe titulado “Contra el Imperio de los más Ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”, presentado en el Foro Económico Mundial, señala que:
- El 1% más rico aporta menos de una quinta parte de sus ingresos en impuestos.
- El 50% más pobre paga alrededor de 45 pesos por cada 100 que obtiene, casi la mitad de sus ingresos.
- Los sistemas fiscales se han convertido en “cómplices de la desigualdad”, incapaces de frenar la acumulación extrema de riqueza.
El reporte desmiente el mito de que “los pobres no pagan impuestos”, demostrando que lo hacen en mayor proporción que los ricos en relación con sus ingresos.
Riqueza imparable
A nivel global, la riqueza de los milmillonarios creció más de 16% en 2025, alcanzando un máximo histórico de 18.3 billones de dólares. En América Latina y el Caribe, la riqueza de los más ricos aumentó 16 veces más rápido que la economía regional.
Según Forbes, en noviembre de 2025 la región contaba con 109 milmillonarios, cuya fortuna conjunta alcanzó 622,900 millones de dólares, equivalente al PIB de Chile y Perú combinados.
Impacto político de la desigualdad
El informe advierte que la concentración de riqueza también genera desigualdad política:
- Entre 2000 y 2025, al menos 16 presidentes en 11 países de la región llegaron al poder tras dirigir grandes empresas.
- El 66% de la población percibe que los más ricos suelen comprar elecciones en sus países.
- Las élites influyen en la adopción de medidas que priorizan sus intereses frente a las necesidades de los sectores más pobres.
Consecuencias sociales
Oxfam señala que muchos gobiernos optan por proteger la concentración de riqueza, mientras recortan derechos y reprimen protestas de la ciudadanía que enfrenta el aumento del costo de vida.
“La riqueza extrema en América Latina y el Caribe está más que nunca desvinculada del crecimiento económico, el bienestar colectivo y la reducción de las desigualdades”, concluye el informe.
