Las autoridades de China reanudaron los operativos de búsqueda y rescate en el condado tibetano de Gyirong tras bajar la alerta del lago formado por escombros.
La televisión estatal informó que el caudal comenzó a fluir de manera natural, reduciendo el nivel acumulado del agua en aproximadamente diez metros.
El descenso paulatino del cuerpo de agua permitió que los equipos de emergencia regresaran a la zona afectada para buscar a cientos de personas reportadas como desaparecidas.
El embalse artificial se generó por el bloqueo de rocas y lodo sobre el cauce natural a más de diez kilómetros del paso fronterizo.
Horas antes, las autoridades de protección civil habían registrado varios desbordamientos iniciales que amenazaban con provocar una nueva masa de lodo hacia las comunidades bajas.
Ante la amenaza inminente, el gobierno de Nepal emitió un comunicado urgente solicitando a la población civil alejarse de las riberas del río Bhote Koshi.
La Autoridad Nacional de Desastres de Nepal basó sus advertencias en imágenes satelitales proporcionadas por agencias chinas que confirmaban el constante crecimiento del lago.
Las advertencias solicitaron a brigadistas, turistas y residentes de la zona de conflicto trasladarse de inmediato a refugios seguros mientras persistía el peligro de ruptura.
Los organismos internacionales confirman que la acumulación de material ocurrió tras la potente riada originada por el colapso de un glaciar en la región montañosa.
Los daños en la infraestructura vial y puentes complican los accesos terrestres, obligando al uso de helicópteros militares para atender las labores de salvamento.
Las delegaciones diplomáticas colaboran estrechamente con los gobiernos locales para identificar y localizar a los extranjeros que realizaban actividades turísticas durante la catástrofe.
Los mandos de rescate mantendrán el monitoreo continuo sobre el caudal del río para reaccionar oportunamente ante cualquier eventualidad o variación en los niveles hídricos.
