
Perdió el Madrid, el equipo blanco cayó 1-0 en su visita a la ciudad francesa de Lille, con todo y su defensa como delantero.
El equipo de Ancelotti, en un partido pésimo, cae en Lille con un gol de penalti transformado por David. El defensa alemán acabó de nueve en el momento del final, única prueba de vida del Madrid.
La Champions, que tantas veces ha sido la salvadora del Madrid, esta vez tampoco logra sacarlo de su enredo. Frente al quinto de la liga francesa, que fue derrotado en la primera jornada del torneo, volvió a aparecer esa versión deslucida del equipo. Con falto de juego, sin imaginación y, finalmente, sin gol. Muchas veces no ha tenido el mejor equipo ni el fútbol más vistoso, pero siempre ha terminado imponiéndose, lo que cuenta son los goles. Ahora, ni siquiera esos llegan, ni con uno de los dos mejores del mundo en esa faceta.
Mbappé entró con el partido ya perdido y no fue la solución. Ni él ni el equipo están en su mejor momento. Al Lille le bastó con poco: disciplina, un toque de valentía y un jugador excepcional, todavía fuera del radar de los grandes. Zhegova, quien fue el principal responsable de la derrota blanca, la primera en 36 partidos, probablemente atribuible al desgaste físico y emocional del derbi.
Ancelotti alineó en Lille a Tchouameni, Camavinga y Valverde, una cantidad enorme de músculo al servicio de Bellingham y Vinicius. Le dio por primera vez un lugar en el once titular a Endrick. Jugador de imponente físico, que venía con una gran reputación como promesa. Un Madrid con más fuerza y menos técnica, un problema que no se ha resuelto tras la salida de Kroos, ese alemán que demostró, pase tras pase, que un equipo necesita estar bien estructurado.
El Madrid se ordenó en un 4-4-2, con Valverde y Bellingham en los extremos, Tchouameni y Camavinga en el centro, y Vinicius y Endrick como delanteros. También regresaron Militao y Rüdiger a sus posiciones naturales: el brasileño a la derecha y el alemán a la izquierda. Un equipo que carecía de imaginación. Génésio, el técnico rival, respondió con igual cautela: tres centrales y dos laterales con mucho recorrido en defensa (que en ataque mutaban a un 4-4-2), el esquema con el que empezó la temporada y que cambió cuando las cosas se complicaron.
