El peso mexicano registró una importante apreciación frente a la divisa estadounidense durante la sesión de este viernes. La moneda local fue impulsada por datos laborales débiles presentados en Estados Unidos.
El tipo de cambio interbancario cotizó en diecisiete pesos con catorce centavos por unidad. La ganancia generada fue calculada en más de seis centavos con respecto a la jornada anterior.
El debilitamiento del billete verde responde al informe de nóminas no agrícolas en la Unión Americana. El mercado laboral reportó una pérdida inesperada de veintitrés mil puestos de trabajo.
Los resultados negativos redujeron significativamente las expectativas de ajuste en la política monetaria norteamericana. Los analistas financieros fueron convencidos por el reporte sobre un posible freno al alza de tasas.
Las probabilidades de un incremento en la tasa de referencia cayeron a cuarenta y cuatro por ciento. La Reserva Federal evaluará estos indicadores durante su próxima reunión programada para septiembre.
A nivel local, la inflación general mostró una desaceleración sostenida durante el mes de julio. El indicador económico fue ubicado en tres punto doce por ciento anual por el INEGI.
Por su parte, la inflación subyacente ligó seis meses consecutivos con una marcada tendencia a la baja. La variación de precios se posicionó por debajo del cuatro por ciento anual.
Especialistas del sector financiero proyectan estabilidad para el componente subyacente en los próximos meses. Sin embargo, advierten riesgos potenciales vinculados a factores meteorológicos e inflacionarios no subyacentes.
El comportamiento del mercado cambiario reflejó mayor confianza entre los inversionistas internacionales hacia los activos locales. El peso se consolidó en niveles no vistos desde finales de febrero.
Las autoridades financieras continuarán monitoreando la evolución de las variables macroeconómicas globales. La divisa mexicana mantiene un desempeño favorable al cierre de la semana financiera.
