Los ataques de drones ucranianos contra refinerías rusas han agravado la escasez de combustible en varias regiones.
En Rusia, más de diez zonas registran interrupciones en el suministro.
La situación es crítica en Crimea, donde la gasolina súper solo se vende con cupones.
La gasolina regular se limita a un máximo de 20 litros por persona.
En Krasnodar, 15 estaciones suspendieron completamente la venta de combustible.
El ministro ucraniano Myjailo Fedorov calificó los ataques como un “bloqueo logístico”.
En Rusia central hay problemas en Kursk, Bélgorod, Riazán y Oriol.
Incluso Moscú y su región reportan quejas aisladas por falta de gasolina.
El noroeste también enfrenta dificultades en San Petersburgo, Leningrado y Pskov.
Las regiones de Nóvgorod, Múrmansk y Carelia presentan escasez similar.
En Siberia y el Lejano Oriente se han informado interrupciones en estaciones independientes.
Los precios de la gasolina suben hasta 0.5% por semana.
Bloomberg reportó que ocho de las diez mayores refinerías rusas fueron atacadas en mayo.
Entre ellas, las de Lukoil en Nizhni Nóvgorod y Perm sufrieron ataques repetidos.
El experto Yaroslav Kabakov advirtió que reparar plantas secundarias lleva meses.
Las sanciones internacionales dificultan el acceso a equipos de reparación.
Rosstat informó que la producción cayó 9% en abril y 13% en mayo.
La refinería de Rosneft en Tuapsé redujo exportaciones en 73% entre enero y mayo.
CREA calcula pérdidas de 1,700 millones de euros por exportaciones interrumpidas.
El riesgo de escasez estructural podría extenderse a más regiones en julio.
