Un avión militar Hércules se estrelló en Puerto Leguízamo, Colombia, dejando 66 muertos y decenas de heridos, según fuentes de las Fuerzas Militares.
La aeronave transportaba 125 ocupantes y cayó poco después de despegar, por causas aún desconocidas, convirtiéndose en uno de los peores accidentes del país.
Entre las víctimas se cuentan 58 soldados, seis miembros de la Fuerza Aérea y dos policías, además de civiles heridos en la zona.
Campesinos relataron haber escuchado un estruendo antes de ver la aeronave envuelta en llamas y humo, impactando cerca de viviendas rurales.
El presidente Gustavo Petro calificó el hecho como “accidente horroroso” y subrayó la necesidad de modernizar la flota militar colombiana.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, descartó indicios de ataque ilegal, explicando que parte de la munición detonó tras el incendio de la aeronave.
Este accidente ocurre en una región fronteriza marcada por presencia de grupos rebeldes y cultivos de coca, donde operan carteles de droga.
Es el segundo siniestro de un avión Hércules en Sudamérica en menos de un mes, tras el accidente en Bolivia que dejó 24 muertos.
Gobiernos de Ecuador, Venezuela y Estados Unidos expresaron condolencias, destacando la gravedad del hecho y la vulnerabilidad de operaciones militares en zonas de conflicto.
La crítica apunta a que el accidente expone la fragilidad de la infraestructura militar y la urgencia de renovar equipos para garantizar seguridad en operaciones estratégicas.
