Ronda Rousey lanzó duras críticas contra la UFC, acusando a la promotora de pagar salarios insuficientes pese a acuerdos multimillonarios con plataformas de streaming.
La estadounidense afirmó que la organización obliga a peleadoras de élite a buscar ingresos externos, mencionando a Valentina Shevchenko y su incursión en OnlyFans.
Rousey calificó a la UFC como “uno de los peores lugares para ir” como atleta, acusando a sus directivos de pensar solo en accionistas.
Las declaraciones se dieron durante la presentación de su combate de regreso contra Gina Carano, programado para el 16 de mayo en Los Ángeles.
Ambas peleadoras, pioneras de la MMA femenina, regresan tras largos retiros. Carano no pelea desde 2009 y Rousey desde 2016, tras dedicarse al entretenimiento.
El combate será transmitido por Netflix y promovido por Most Valuable Promotions, la empresa del youtuber convertido en boxeador Jake Paul.
Rousey reconoció a Dana White, presidente de la UFC, pero acusó a los jerarcas corporativos de estrangular los pagos y limitar el futuro del deporte.
La crítica apunta a que la UFC enfrenta un dilema: mantener su hegemonía global mientras sus figuras denuncian precariedad salarial y buscan alternativas fuera del octágono.
El regreso de Rousey y Carano simboliza tanto la nostalgia por los íconos de la MMA como la necesidad de replantear el modelo económico del deporte.
