En sólo dos horas de debate, la Cámara de Diputados rechazó la reforma electoral presidencial, con votos decisivos del PT y un sector del PVEM.
El coordinador petista, Reginaldo Sandoval, advirtió que la iniciativa conduciría a un partido hegemónico de Estado, rompiendo con derechos de representación de las minorías.
Carlos Puente, líder del PVEM, defendió que las reglas electorales deben aprobarse por consenso y alertó sobre distorsiones en la asignación de curules.
Los diputados de Morena votaron en bloque con 246 legisladores a favor, aunque tres se opusieron y otros se ausentaron, incluyendo Olga Sánchez Cordero y Manuel Espino.
La oposición sumó 234 votos en contra, con PAN, PRI, MC y una independiente, además de verdes y petistas que rompieron con la mayoría oficialista.
Sandoval reivindicó las reformas de 1977 y 1996 como pilares de representación democrática, recordando que permitieron la llegada de la izquierda al poder en 2018.
Puente subrayó que, aunque su partido respalda a la presidenta, esta vez no acompañó la propuesta, insistiendo en fortalecer vínculos entre representantes y electores.
Ricardo Monreal reconoció que Morena sabía el destino de la iniciativa y anunció que impulsarán un “plan B” para reforzar el sistema electoral.
La oposición celebró el rechazo. Ivonne Ortega acusó a Morena de “tirar la escalera con la que llegó al poder”. Rubén Moreira habló de “trampas”.
Elías Lixa fue más duro, calificando la iniciativa de “malhecha” y exigiendo a la presidenta romper el pacto de la narcopolítica para evitar que “rompa a México”.
La crítica apunta a que el rechazo refleja fracturas internas en la coalición oficialista y confirma que la reforma electoral requiere consensos más amplios.
