El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado la organización criminal más poderosa de México y una de las más violentas del mundo, enfrenta un escenario de incertidumbre tras la muerte de su líder Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, abatido en un operativo del Ejército Mexicano.
En menos de una década, el CJNG se convirtió en una maquinaria criminal con presencia en más de la mitad del territorio nacional y vínculos internacionales en América, Europa y Asia. Su negocio principal ha sido el tráfico de heroína, cocaína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, además de operaciones de extorsión en sectores como agricultura y minería.
El origen del grupo se remonta a 2007 como brazo armado del cartel de Sinaloa, bajo el mando de Ignacio Coronel, El Nacho. Tras su muerte en 2010, El Mencho aprovechó el vacío de poder y consolidó a los “Matazetas”, que más tarde se transformaron en el CJNG. En pocos años desplazó a rivales como Los Zetas y Los Caballeros Templarios, expandiendo su influencia y disputando el mercado de drogas sintéticas al cartel de Sinaloa.
El crecimiento del CJNG se explicó por la captura de líderes rivales, el reclutamiento de expertos en finanzas y químicos, y su capacidad de violencia. Además, diversificó ingresos con negocios en ganadería, agricultura y construcción, y utilizó redes de lavado de dinero como “Los Cuinis”.
Ahora, la muerte de El Mencho abre un periodo de reacomodo. Sin un sucesor claro —su hijo El Menchito está preso en EE.UU. y varios lugartenientes fueron abatidos o encarcelados—, el cartel podría enfrentar disputas internas y choques con grupos rivales.
Expertos advierten que el descabezamiento no implica la extinción del CJNG, pero sí un riesgo de violencia en estados como Guanajuato y Michoacán mientras se redefine su liderazgo.
