El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, enfrentó un revocatorio que evidenció fracturas políticas y una participación ciudadana mayor a la esperada.
La consulta alcanzó un 30% de participación, con más de 857.000 votos emitidos. Solo el 58% respaldó la permanencia del mandatario.
El Partido del Trabajo, aliado formal de Morena, se convirtió en el principal opositor. Su dirigente Benjamín Robles votó públicamente por la revocación.
La diputada Margarita García y varios presidentes municipales del PT secundaron la postura, mostrando la ruptura política con el gobernador.
En casillas clave de Oaxaca de Juárez y municipios del Istmo, los resultados fueron adversos para Jara, con mayoría de votos por su salida.
Incluso en su propia casilla, el gobernador perdió, con 375 votos en contra frente a 182 a favor de su continuidad.
El contraste con la revocación de Andrés Manuel López Obrador en 2022 fue evidente: el presidente obtuvo 91% de apoyo con menor participación.
Durante la jornada, el PT denunció acarreos, compra de votos y amenazas contra sus representantes en más de 2.600 casillas.
Morena desplegó observadores y representantes en todas las casillas, lo que generó acusaciones de fraude y tensiones con su supuesto aliado.
Robles calificó a Jara como “el peor gobernador de la historia de Oaxaca” y exigió su salida por corrupción y vínculos con el crimen.
Aunque los resultados no alcanzaron el 40% de participación requerido para ser vinculantes, el revocatorio dejó lecturas políticas significativas.
La fractura entre Morena y PT se profundiza, mientras Jara celebró su ratificación con un margen estrecho y un respaldo debilitado.
