El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, supervisó ejercicios militares en la isla, destacando que son la mejor forma de disuadir cualquier agresión extranjera.
Mientras tanto, medios estadounidenses reportaron que Washington busca acelerar un cambio de régimen en La Habana antes de finalizar el año.
La Casa Blanca analiza opciones como un bloqueo naval y mayores restricciones financieras, mientras legisladores presionan a México para suspender el envío de petróleo.
Filtraciones a la prensa forman parte de campañas de cabildeo en Estados Unidos, aunque funcionarios niegan planes concretos o calendarios definidos para un cambio inmediato.
Un líder empresarial señaló que, aunque un bloqueo naval parece improbable, sí se esperan nuevas limitaciones en vuelos comerciales y transacciones financieras hacia Cuba.
El diario Politico informó que “halcones” en el Congreso impulsan medidas más duras para acelerar un colapso o transición negociada del gobierno cubano.
The Wall Street Journal agregó que el gobierno de Trump busca contactos internos en Cuba para pactar una salida del régimen comunista antes de 2026.
John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economics Council, descartó un bloqueo naval, pero anticipó más restricciones diplomáticas y comerciales contra la isla.
Según Kavulich, el enfoque actual se centra en presionar rubros económicos y financieros, además de exigir la liberación de presos políticos.
Legisladores republicanos de Florida también intensifican críticas contra México por mantener exportaciones de petróleo hacia Cuba, acusando a la presidenta Claudia Sheinbaum de “apaciguamiento”.
María Elvira Salazar advirtió que este apoyo será considerado en la renegociación del T-MEC, instando a cortar de inmediato el suministro energético.
Aunque no hay decisión oficial sobre un bloqueo naval, el debate refleja un endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba y sus aliados regionales.
