La Guardia Costera de Estados Unidos persiguió otro buque petrolero en aguas internacionales cerca de Venezuela, según reportaron agencias como AP y Reuters, citando fuentes oficiales. Al cierre de la edición, ni el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ni el del mandatario venezolano Nicolás Maduro confirmaron o desmintieron la operación.
El buque identificado como Canopus Voyager
De acuerdo con el grupo británico de gestión de riesgos marítimos Vanguard, el navío perseguido sería el Canopus Voyager. Un petrolero de gran tamaño sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2024 por presuntos vínculos con Irán.
Según TankerTrackers.com, el barco estaba vacío al acercarse a Venezuela, aunque en años anteriores transportó crudo venezolano a China y petróleo iraní.
Funcionarios estadounidenses señalaron que el buque navegaba con bandera falsa y bajo una orden judicial de incautación.
Lo que lo convierte en un buque apátrida susceptible de ser abordado conforme al derecho internacional. Sin embargo, la tripulación impidió el abordaje y continuó su ruta, lo que derivó en una “persecución activa”.
Antecedentes de interceptaciones y tensión diplomática
La operación ocurre tras otros dos abordajes recientes: el del Skipper, el 10 de diciembre, y el del Centuries, calificado por Caracas como “robo y secuestro”.
La Casa Blanca defendió la legalidad de las acciones de la guardia costera
Argumentando que los buques transportaban crudo de Pdvsa bajo sanciones y operaban como parte de la “flota en la sombra” venezolana.
El gobierno de Venezuela condenó las incursiones como violaciones a la soberanía y denunció la desaparición de tripulaciones.
Estas acciones representan una escalada en la campaña de presión de Trump contra Maduro. En un contexto donde la economía venezolana depende de la exportación de petróleo.
