lobotomía y electroshocks, estas dos prácticas médicas que estan prohibidas en muchas regiones del mundo aún se practican en México.
En el sistema de Salud Pública de México se siguen practicando los electroshocks y perforaciones cerebrales (lobotomía). Para supuestamente corregir trastornos emocionales, la relación es de tres mujeres por cada hombre.
El pasado de la psicocirugía parece tan controvertido como lejano. El primer cráneo con estigmas de trepanación se remonta al período neolítico. Cinco mil años antes de nuestra era. No se conocen las razones de esta intervención, sabemos que el paciente sobrevivió, como lo demuestra el proceso de curación ósea alrededor del orificio. Se encuentran rastros de tales intervenciones en todos los continentes: en Europa, Siberia, África del Norte, Abisinia, Melanesia, Nueva Zelanda y Perú.
No fue hasta mil años antes de nuestra era que se elaboraron los escritos de los primeros cirujanos de la Alta Antigüedad. Estos trepanaban para “dar paso al espíritu aprisionado en el cuerpo” y “aliviar el dolor, la melancolía o los demonios libres“. El propio Hipócrates fue el primero en exponer las indicaciones de la problemática y describió la instrumentación necesaria y el modus operandi a seguir. Galeno, médico griego de la escuela de gladiadores de Pérgamo. Estableció los rudimentos de la neuroanatomía gracias a las “ventanas en el cuerpo” ofrecidas por las heridas de los combatientes. Su conocimiento anatómico lo llevaría a realizar numerosas operaciones audaces donde abordaría, en particular, la cirugía cerebral.
Por su parte, en 1170, Roger de Parma un cirujano de Salerno. Profesó que para tratar la melancolía uno debe liberar “humores dañinos” a través de una incisión cruzada en la parte superior de la cabeza. Sin embargo, escritos similares son escasos y la Edad Media entregará principalmente testimonios pictóricos, siendo la más famosa de estas pinturas la de Hieronymus Bosch, La extracción de la piedra de la locura. El origen de esta práctica se refiere a la imaginación y el simbolismo de una época en la que la analogía jugaba un papel importante en la terapéutica.

Desde Hipócrates hasta finales del siglo XIX, la cirugía craneal tendría un progreso escaso y habrá que esperar hasta 1887 para que el británico Horsley, y luego el estadounidense Cushing, den lugar al nacimiento de la neurocirugía real.
La visión pasteuriana sentó las condiciones adecuadas para ello, al permitir la apertura de la meninge con un menor riesgo de infección postoperatoria. El trabajo de Paul Broca y Carl Wernicke, así como la acumulación de observaciones clínicas de lesiones cerebrales traumáticas e informes de autopsias, aclararán las funciones de la corteza cerebral, estableciendo un vínculo indiscutible entre ciertas lesiones cerebrales y los cambios de comportamiento.
No obstante, el consenso es que el precursor de la psicocirugía moderna es probablemente el alienista Gottlieb Burckhardt en el hospicio Préfargier en Suiza quien, sin ser cirujano, atacaría el cerebro humano para “erradicar el mal” y así actuar directamente sobre los trastornos mentales con el objetivo declarado de ” transformar a los dementes agitados en dementes tranquilos”. En 1891 publicó las observaciones de sus pacientes operados por psicosis. Se basó en algunos conocimientos fisiológicos de su tiempo, que mostraban que algunos pacientes con alucinaciones auditivas severas poseían lóbulos temporales agrandados. Con base en ello, decidió desconectar el centro disruptivo extirpando, usando una cureta, unos diez gramos de esta corteza. Los resultados fueron desastrosos y criticados por sus colegas.
En nuestro país la realización de dichas intervenciones requiere del consentimiento previo, libre e informado, del paciente en cuestión, lo que conlleva sus propias problemáticas. Aquí no se puede tener garantía del consentimiento real (no sólo en la forma de una firma) porque no existen mecanismos para saber de cierto si éste se dio de facto, o no; ni si un Comité de Ética intervino en la toma de decisiones. Lo anterior, porque los expedientes son confidenciales y la información estadística de salud no contiene ese nivel de desglose; simplemente se da por sentado que el consentimiento se emitió y no se registra ni explica el proceso asociado al mismo.
Sin embargo, han cuestionado numerosas veces el consentimiento formal en situaciones de internamiento psiquiátrico, aun cuando existe evidencia del mismo.
En el sistema de salud pública de México en hospitales del IMSS, del ISSSTE y de la Secretaría de Salud se realizan electroshocks, al tiempo que el IMSS y el ISSSTE realizan lobotomías.
El 60% de estas intervenciones son realizadas a mujeres y, en ciertos hospitales. La razón de intervenciones a mujeres versus hombres ha llegado a ser de hasta 3 a 1.
