Cristianos en Oaxaca exigen el cese de la persecución religiosa, tras ser víctimas de represión, encarcelamiento y amenazas por autoridades locales.
En la comunidad de San Isidro El Arenal, ubicada en la zona del Bajo Mixe, Oaxaca, un conflicto de intolerancia religiosa ha generado una ola de represión y hostigamiento hacia los feligreses cristianos.
Quienes enfrentan prohibiciones impuestas por las autoridades locales para profesar una fe distinta a la católica.
Líderes de la iglesia cristiana Asociación Religiosa ICIAR denunciaron que han sido víctimas de despojos, encarcelamientos y amenazas.
El pastor Geraldo Hernández informó que encarcelaron a cuatro sacerdotes cristianos.
Además que los fieles de su iglesia viven con el constante miedo de ser desterrados y despojados de sus bienes por las autoridades municipales.
En respuesta a la crisis, el secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, anunció la creación de una mesa única de atención para abordar el conflicto.
Gracias a esta intervención, liberaron a los cuatro sacerdotes cristianos que habían sido encarcelados.
Además, los representantes de la iglesia cristiana han presentado un recurso ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Exigiendo el cese inmediato de la persecución religiosa y la garantía de libertad de culto en la región.
Declaraciones posteriores de los representantes de las comunidades de cristianos.
Por su parte, el arzobispo de la Diócesis de Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, rechazó cualquier implicación de la Iglesia católica en los actos de intolerancia.
Afirmando que las agresiones provienen de algunas autoridades municipales que, bajo el pretexto de usos y costumbres, han cometido abusos contra los ciudadanos que profesan una religión diferente.
El arzobispo hizo un llamado a la tolerancia y al respeto mutuo entre las diferentes creencias religiosas.
«Creo que todos debemos respetar al prójimo en lo que cree, sea católico o no católico. Yo lo tengo que respetar. Nuestros pueblos no tienen que vivir esa agresión», declaró Vázquez Villalobos. Además, subrayó que es necesario reflexionar sobre algunas normas y costumbres que fomentan la discriminación y el conflicto entre las comunidades.
En cuanto a la situación en San Isidro El Arenal, se reporta que el conflicto se intensificó tras el ataque a la ranchería Cerro Cajón.
Donde un templo evangélico fue incendiado, se robaron teléfonos y ganado, y se destruyeron árboles y cosechas.
A pesar de la intervención de la Fiscalía de Oaxaca, las tensiones continúan en la región.
El secretario de Gobierno de Oaxaca también informó que existen otros 14 puntos de conflicto por intolerancia religiosa en el estado, siendo los más complejos los casos de Cerro Cajón, Lalana; San Juan Yaee, Yatzona y San Andrés Solaga.
Sin embargo, algunos conflictos han sido resueltos en localidades como Montenegro, Valle Nacional, y San Antonio Huitepec, entre otros.
La situación en Oaxaca sigue siendo delicada, y las autoridades trabajan para encontrar una solución que garantice la libertad religiosa y el respeto mutuo entre las diferentes comunidades.
