El secretario de Estado de EU, Antony Blinken, ha afirmado que Estados Unidos no tuvo participación en el asesinato del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, ocurrido en un ataque aéreo en Irán, según declaraciones oficiales.
La noticia de la muerte de Haniyeh, confirmada por Hamás, ha desatado una fuerte reacción internacional, con Irán prometiendo represalias.
Hamás informó este martes que Ismail Haniyeh falleció en un ataque aéreo israelí en Teherán.
El grupo describió el ataque como una «redada traicionera sionista» que ocurrió en la residencia de Haniyeh después de su participación en la ceremonia de investidura del nuevo presidente iraní, Masud Pezeshkian.
Haniyeh, quien residía en Qatar, se encontraba en Irán para la toma de posesión del presidente reformista.
La muerte de Haniyeh se enmarca en un contexto de creciente tensión, tras un ataque israelí en Beirut que resultó en la muerte del alto comandante militar de Hizbulá, Fuad Shukr, conocido como «Sayyid Muhsan».
Según un comunicado militar israelí, Shukr era responsable de la estrategia de la organización y del ataque en Majdal Shams, en el que murieron 12 menores.

Israel había prometido tomar medidas contra los líderes de Hamás tras la incursión del grupo el 7 de octubre.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que la respuesta de Israel sería «dura», mientras la comunidad internacional, especialmente EU, medía para evitar una escalada mayor en la frontera entre Israel y Líbano.

La situación en la región es altamente volátil, con la posibilidad de una guerra abierta entre Israel y Hizbulá, que sería la más significativa desde el conflicto de 2006.
La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos para prevenir una mayor escalada de violencia.
