Chiapanecos huyen a Guatemala debido a la violencia del narcotráfico, buscando refugio con las autoridades guatemaltecas.
Una ola de violencia engendrada por grupos del narcotráfico ha forzado a centenares de chiapanecos a huir hacia el municipio de Cuilco, en Huehuetenango, Guatemala.
La situación ha llevado a que al menos 300 personas, entre hombres, mujeres, niños y niñas, busquen refugio en territorio guatemalteco.
Según un comunicado de prensa de la gobernación departamental de Huehuetenango, los primeros refugiados se encuentran en la Perla Escondida, y entre ellos se cuentan 62 mujeres, 55 hombres, 54 niños y 36 niñas.
Además, otros cientos de refugiados se encuentran en las localidades de La Libertad y La Democracia.
La oficina del procurador de Derechos Humanos indicó a la AFP que los desplazados mexicanos oscilan entre 280 y 300 personas.
Declaraciones del gobierno de Guatemala ante la llegada de Chiapanecos.
Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala, declaró que han llegado al menos 600 personas de la comunidad de Amatenango de la Frontera.
El desplazamiento masivo comenzó el pasado 23 de julio, cuando un grupo de la delincuencia organizada llegó al poblado San José, en el municipio de Amatenango de la Frontera, y amenazó a las familias con armas de alto poder, despojándolas de sus viviendas.
Desde el 14 de julio, los grupos delictivos identificados como Cártel Chiapas y Guatemala, junto con el Cártel de Sinaloa.
Se han enfrentado violentamente, obligando a la población a montar bloqueos carreteros en diversos puntos.
Más declaraciones sobre la ola de violencia y la situación con Guatemala y Chiapas
Elsa Hernández, gobernadora de Huehuetenango, indicó que, a pesar de la llegada de los mexicanos en busca de refugio, se mantiene un operativo denominado «Cinturón de fuego».
Organismos de derechos humanos han enfatizado la necesidad de atender a esta población que empezó a llegar a territorio centroamericano desde el martes pasado.
Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, destacó la necesidad de prestar más atención a la frontera sur debido a la criminalidad y los flujos migratorios en Chiapas y la zona del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.

En respuesta a la llegada de los refugiados, el gobierno guatemalteco ha reforzado la seguridad en su frontera con México “para proteger la vida de la población guatemalteca”, según Ann Marie Argueta, vocera del Ministerio de Defensa.
El Ejército de Guatemala ha asegurado el límite político internacional y ha movilizado a más soldados hacia la zona.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, afirmó que ya se está brindando asistencia a las personas que están escapando de la confrontación entre grupos de narcos en el lado mexicano.
“Ya estamos presentes desde el primer momento y colaborando para darles atención a estos refugiados”, agregó Arévalo, sin precisar la fecha de llegada de las familias desplazadas.

La portavoz militar mencionó que en Guatemala hay un “estimado de 180 personas desplazadas por la delincuencia” en México, alojadas en el municipio de Cuilco.
Personal de Defensa, de la gobernación y de la Procuraduría de Derechos Humanos están en el lugar “evaluando lo sucedido”.
La situación sigue siendo crítica, y las autoridades de ambos países continúan trabajando para gestionar la crisis humanitaria que se ha desatado en la región.
