El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) presentó el Primer Informe sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, un suceso que ha marcado a México desde septiembre de 2014.
El documento, revelado en su conferencia matutina en Palacio Nacional, afirma que no existen pruebas de la participación del Ejército en los trágicos eventos ocurridos en Iguala, Guerrero.
AMLO declaró con firmeza: «Hasta el día de hoy no tengo pruebas de que haya intervenido en la desaparición de los jóvenes el ejército y eso les molesta mucho.
Sobre todo a los que sostienen esta versión pero yo siempre digo lo que pienso y tengo las pruebas de que no ha habido nada más que versiones sin pruebas».
Este informe se acompaña de varios anexos que, según la Secretaría de Gobernación (Segob), se hicieron públicos «en cumplimiento a los principios de transparencia y para que la sociedad conozca el contenido del documento».
Entre los anexos se incluyen la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), acuerdos de asistencia internacional.
La comparecencia de un testigo colaborador, y correspondencia entre AMLO y el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval.
¿Por qué los padres de los normalistas rechazan la versión del informe de AMLO?
La publicación de estos documentos ha sido recibida con escepticismo y rechazo por parte de los familiares de los 43 desaparecidos.
Los padres de las víctimas han acusado al informe de contener inconsistencias y descalificaciones contra abogados, defensores y periodistas que han estado investigando el caso.
«La participación del Ejército el 26 de septiembre de 2014 es una verdad irrefutable».

Sostienen los familiares, rechazando categóricamente la versión oficial presentada por el presidente.
El informe también incluye un detallado reporte de la Sedena que proporciona una cronología de las acciones del personal militar que podría haber estado involucrado en los eventos.
Sin embargo, esta información no ha logrado convencer a los padres de los normalistas ni a los defensores de derechos humanos.
Quienes continúan exigiendo justicia y verdad en uno de los casos más dolorosos y emblemáticos de la reciente historia mexicana.
