En un dramático giro de eventos, Bolivia se encuentra en medio de un intento de golpe de Estado liderado por el comandante general del Ejército, Juan José Zuñiga.
A pesar de las órdenes del presidente Luis Arce de retirar a las fuerzas militares, Zuñiga y sus tropas permanecen firmes en su posición frente a la sede del Gobierno, intensificando la tensión política en el país.
Zuñiga, quien encabeza el movimiento militar que busca «cambiar el Gabinete de Gobierno», ha declarado su intención de «liberar a todos los presos políticos».
Incluyendo a la expresidenta interina Jeanine Añez y al gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.
En una declaración pública, Zuñiga afirmó: “Liberaremos a Añez, (al gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando) Camacho, militares presos”.
Esto mientras se encontraba al lado de un tanque militar frente al Palacio de Gobierno.
En respuesta, el presidente Arce ha nombrado nuevos comandantes del Ejército en un intento de contrarrestar el movimiento que calificó como un «golpe de Estado» por parte de Zuñiga.
Esta acción se produce en medio de crecientes tensiones y llamados a la movilización por parte de líderes políticos.
Declaraciones ante el golpe de Estado en Bolivia
La expresidenta interina Jeanine Añez, una de las figuras mencionadas por Zuñiga, repudió la intervención militar.
A través de su cuenta de X (anteriormente Twitter), Añez expresó:
“Repudio total a movilización de Militares en plaza Murillo pretendiendo destruir el orden constitucional, el MAS con Arce y Evo deben irse a través del voto el año 2025. Los bolivianos defenderemos la democracia”.
Por su parte, el presidente Arce y el expresidente Evo Morales han instado a sus seguidores y a los ciudadanos bolivianos a movilizarse para defender la democracia.
Morales, a través de sus redes sociales, además de apoyar el nombramiento de nuevos generales militares.
Por lo que demandó acciones legales inmediatas contra Zuñiga y los involucrados en la intervención al Palacio de Gobierno.
La situación en Bolivia sigue siendo incierta y tensa, con un país dividido y a la espera de los próximos pasos de las autoridades y los militares.
La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos, preocupada por la estabilidad y el futuro de la democracia en Bolivia.

