El embajador estadounidense Ronald Johnson afirmó que un solo integrante de un cártel criminal puede sembrar terror y causar daños enormes.
Las declaraciones ocurrieron tras la acusación formal emitida contra José Flores-Flores por brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera.
La Fiscalía del Distrito Sur de Texas presentó los cargos federales contra el presunto operador del Cártel del Golfo en territorio norteamericano.
El diplomático precisó que el imputado realizó labores de contravigilancia a fuerzas armadas, secuestró personas y desmembró a dos víctimas locales.
Johnson destacó que el expediente representa uno de los primeros procesos judiciales en aplicar leyes federales reforzadas contra el terrorismo internacional.
La medida responde a la designación del Cártel del Golfo como Organización Terrorista Extranjera ordenada por el gobierno de Donald Trump.
Según la acusación del gran jurado, Flores-Flores, de 21 años, admitió haber operado como sicario de la organización en Tamaulipas.
El detenido monitoreaba los desplazamientos de corporaciones de seguridad mexicanas y grupos delictivos rivales dentro de la zona de Reynosa.
Asimismo, el acusado enfrenta un cargo adicional por reingreso ilegal tras ser aprehendido durante julio cerca de Mission, Texas.
La designación oficial como grupo terrorista otorga a los fiscales estadounidenses herramientas legales ampliadas para juzgar a miembros de carteles.
De ser encontrado culpable por los tribunales federales, el procesado podría recibir hasta 20 años de prisión y multas económicas.
Las autoridades de ambos países mantendrán el intercambio de información operativa para desmantelar las estructuras financieras de la red criminal.
