Una creciente ola de boicot contra productos de Estados Unidos está transformando las estanterías de los supermercados en Canadá.
La presión de los consumidores obligó a las cadenas minoristas a modificar sus etiquetas y reestructurar sus cadenas de suministro.
La disputa comercial entre ambas naciones se intensificó tras la imposición de nuevos aranceles y tensiones diplomáticas entre los gobiernos.
Supermercados independientes en Ontario reportan que hasta el 90 por ciento de sus productos agrícolas provienen ahora de cultivos canadienses.
Para sustituir las importaciones estadounidenses, los comerciantes adquieren frutas y verduras de Quebec o de países como España y Honduras.
Grandes cadenas como Loblaw reintrodujeron señalizaciones especiales con la hoja de arce para destacar los artículos producidos localmente.
Las estadísticas oficiales reflejan que la cuota de importaciones hortofrutícolas procedentes del mercado estadounidense registró una caída constante.
Los consumidores canadienses inspeccionan activamente el origen de los alimentos como protesta económica frente a la política exterior de Washington.
Para contrarrestar la dependencia del exterior, el gobierno canadiense invierte tres mil millones de dólares en la construcción de invernaderos.
El proyecto estatal busca garantizar el abastecimiento nacional de alimentos frescos durante los meses de invierno de alta exigencia.
Sin embargo, especialistas del sector advierten que la fragmentación regulatoria entre provincias dificulta la distribución interna de las mercancías.
Analistas económicos señalan que una futura tregua diplomática podría restaurar comercialmente el flujo de productos más económicos al país.
