Claudia Sheinbaum defendió que el plan B electoral busca reducir privilegios y que su eventual rechazo en el Congreso no representaría una derrota política.
La presidenta explicó que la iniciativa pretende disminuir gastos excesivos de consejeros y legisladores, destinando recursos a obras públicas y servicios básicos para la ciudadanía.
Subrayó que el plan contempla dos ejes: eliminar privilegios y permitir que la revocación de mandato pueda realizarse concurrente con elecciones intermedias de 2027.
Sheinbaum insistió en que la responsabilidad del Ejecutivo es presentar la propuesta, mientras que la decisión final corresponde a senadores y diputados en sus votaciones.
Ante las diferencias del PT, aliado de Morena, señaló que cada partido tiene derecho a expresar posturas, pero la ciudadanía observará cómo votan todos.
La mandataria reiteró que un consejero electoral o un regidor no debe ganar más que la presidenta, conforme lo establece la Constitución.
Explicó que la reforma busca ahorrar 4 mil millones de pesos, equivalentes a proyectos de infraestructura como cablebuses, pozos de agua o servicios comunitarios.
Sheinbaum recordó que el plan A proponía eliminar privilegios de partidos y someter a votación popular a diputados plurinominales, aunque no prosperó en el Congreso.
La crítica apunta a que el discurso presidencial coloca la reducción de privilegios como bandera central de la Cuarta Transformación, vinculando austeridad con justicia social.
El desenlace legislativo será clave para medir la cohesión de la coalición y la capacidad del gobierno de transformar privilegios en inversión pública tangible.
