La reciente victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela ha generado una serie de reacciones internacionales variadas, reflejando un panorama de apoyo y escepticismo.
En América Latina, varios líderes han expresado su apoyo a Maduro. Luis Arce, presidente de Bolivia, felicitó a su homólogo venezolano por «la victoria electoral de este histórico 28 de julio», subrayando la observación cercana desde La Paz.
Desde Cuba, el mandatario Miguel Díaz-Canel envió «calurosas felicitaciones» a nombre de su país, destacando el triunfo de Maduro y reafirmando la solidaridad cubana con Venezuela en este evento crucial.
En Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo celebraron la «Gran Victoria» otorgada por el pueblo venezolano, vinculando el triunfo con el cumpleaños del Comandante Eterno Hugo Chávez.
Por otro lado, China felicitó a Venezuela por la «celebración exitosa» de las elecciones, destacando el apoyo mutuo entre Pekín y Caracas, y reforzando la relación amistosa entre ambos países.
Irán también envió felicitaciones, destacando la alta participación y la presencia de observadores internacionales.
A pesar de las sanciones impuestas, el país persa considera que el proceso democrático en Venezuela está consolidado.
Reacciones negativas de mandatarios ante la victoria de Maduro.
No obstante, varios países han manifestado escepticismo sobre el proceso electoral.
El canciller peruano, Javier González-Olaechea, condenó las «irregularidades con voluntad de fraude» y advirtió que Perú no aceptará una violación de la voluntad popular.

Chile, a través de Alberto van Klaveren, optó por esperar la opinión de los observadores internacionales y el examen de las actas antes de reconocer cualquier resultado de las elecciones.
España, con su canciller José Manuel Albares, ha solicitado «una total transparencia» en la publicación de las actas mesa por mesa, demandando claridad en el proceso electoral venezolano.
En Estados Unidos, el secretario de Estado Antony Blinken expresó su preocupación por la posible falta de reflejo de la verdadera voluntad del pueblo venezolano en los resultados, prometiendo una vigilancia atenta y una respuesta internacional.
